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Azúcar primer vehículo para la fortificación de la vitamina A en Guatemala

INCAP, septiembre 2019

Contribuciones  del INCAP

La deficiencia de vitamina A era común en la región centroamericana en las décadas de 1950 y 1960, pero fue a través de las encuestas nutricionales de 1965-1967, elaboradas por el Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá –INCAP-, que se confirmó la existencia de un problema serio de hipovitaminosis A en la población.

Entre los efectos adversos que ocasionaba la falta de vitamina A en el crecimiento y el desarrollo de la niñez se identificaron: la baja en los mecanismos de defensa inmunológica, reducción de la capacidad visual y reproductiva, deterioro de la conjuntiva y córnea de ojo, pudiendo producir ceguera permanente.

Asimismo, las investigaciones comprobaron que la deficiencia era directamente atribuible a limitaciones en el acceso a alimentos ricos en vitamina A, la cual se puede encontrar en el hígado, yema de huevo, leche y subproductos, mantequilla, papaya, aceite de pescado, zanahoria, mango y hojas verdes, a los que, en gran medida por la pobreza económica de grupos de la población, no se tenía acceso.

Con base en lo anterior, el INCAP desarrolló en 1969 el programa de fortificación del azúcar con vitamina A en Guatemala, liderado por el Dr. Guillermo Arroyave y otros científicos del instituto, en colaboración con el sector productor de azúcar en el país.

De todos los posibles vehículos estudiados para la fortificación, se escogió el azúcar debido a que es consumida de forma regular por toda la población, incluyendo los grupos de alto riesgo. Además, la adición de vitamina A (palmitato de retinol), no presenta ningún cambio en las características organolépticas del azúcar y es relativamente bajo el costo de la fortificación, lo que hacía factible el programa.

La práctica de añadir vitamina A al azúcar, inició en 1975 acompañada de un estudio de campo para verificar su efectividad biológica. En varias poblaciones rurales de Guatemala se demostró que el consumo de azúcar fortificada con vitamina A, en menos de seis meses, incrementó los niveles de retinol plasmático, el retinol en la leche humana, y las reservas de retinol hepático. Este trabajo ha sido considerado un ejemplo clásico en el mundo, de una intervención exitosa de la nutrición.

Posteriormente, con el respaldo de asociaciones profesionales de la salud grupos de interés social y de consumidores, se promovió la emisión de una Ley en el Congreso de la República, que luego de varias dificultades, se aprobó en junio de 1974, la Ley de Fortificación de Azúcar con Vitamina A. El Decreto Legislativo 5674, fue puesto en operación con base en el reglamento del Acuerdo Gubernativo 105-74 a partir de 1975.

Sin embargo, el programa se suspendió dos años después en 1977, a pesar de haberse demostrado una notable reducción en la prevalencia de hipovitaminosis A, de 26% en 1965 a 9% en 1977. Incluso se redujo la ceguera infantil en el país, ya que la prevalencia de la enfermedad en 1988 era del 26%, y con la adición, esta se redujo a 16% en 1995.

En ausencia del programa, la prevalencia de hipovitaminosis A se incrementó en un 21.6% en 1987, según la encuesta realizada por el INCAP a niños de 1 a 7 años, mientras que, en áreas agrícolas se aumentó un 25%.

En 1985-86, Guatemala reinició el programa por estímulo del Ministerio de Salud con el apoyo del INCAP y UNICEF. En ese año se reconoció que la vitamina A, influía en la sobrevivencia infantil al mejorar la respuesta en contra de las infecciones, y no simplemente en el proceso visual.

En la actualidad se encuentra en vigencia el acuerdo gubernativo 021-200 que regula la fortificación de azúcar con vitamina A en el país, incluyendo el requerimiento de fortificación de azúcar importada que debe ser vitaminada dentro del territorio.

Países como El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, continúan con el programa de fortificación de azúcar, incluso países del continente africano han replicado el programa. Por su parte el INCAP continúa con programas de vigilancia, por medio de análisis en muestras de hogares, con el objetivo de garantizar la adecuada ingesta en la dieta de la población.

Según la última encuesta realizada en escuelas centinelas del 2007, Guatemala cuenta con un programa exitoso, ya que más del 90% de las muestras en hogares, presentaron valores iguales o mayores a 3.5 mg de vitamina A en el azúcar.

Consumo en hogares

La encuesta de micronutrientes realizada en 1995 demostró que el consumo promedio de azúcar por persona es de 67.5 gramos por día, con base en los resultados del monitoreo del programa de azúcar en Escuelas Centinelas del 2003. Se evidenció que el promedio del consumo de vitamina A en el azúcar es de 9.5 kg, lo que implica que por medio del azúcar se ingiere entre el 50% y el 160% de la ingesta nutricional recomendada de vitamina A, por lo que el endulzante constituye la fuente más importante de esta vitamina para la población guatemalteca.

Bibliografía

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